Al hablar de esfuerzo, de constancia, de perseverancia para alcanzar una meta u objetivo puedes encontrarte con exigencias autoimpuestas como «hacer el máximo» cuando en ocasiones esto rebasa las posibilidades, las circunstancias o la salud.
Las consecuencias:
Que acabas rindiendo menos, con menos atención en lo que haces, con menos motivación y con pensamientos repetitivos «machacándote» por «no dar más» en un momento dado y no llegar a un listón que tú mismo has dibujado en el aire.
Estos pensamientos afectan a tu autoestima, a tu autoconcepto y a tu estado de ánimo y además pueden acabar bloqueándote. Con lo que consigues el efecto opuesto al deseado.
También es humano tratarte con compasión.
Está bien que un día no puedas con todo. o dos. O tres.
Permítete.