Si preguntamos: ¿qué es lo opuesto al éxito? Mucha gente responderá: el fracaso. Pero no es así. Inclusive el éxito no será lo mismo para todos ellos.
El fracaso forma parte del proceso hacia el éxito, siempre y cuando aprendamos de él.
Esta creencia nos lleva a:
- La parálisis por miedo al error (“para evitar el fracaso, ni lo intento”) Así, lo que es seguro es que no alcanzarás el éxito.
- Ocultar nuestros errores (“me da vergüenza, voy a decepcionar a…, van a pensar que soy…”) Se aprende mucho de los errores de los demás. Lo vemos cada día en el mundo startup.
- Desmotivación (“si no me ha salido a la primera, para qué lo voy a seguir intentando”) Los fracasos son, en ocasiones, muy difíciles de superar, pero no deben serlo, al menos, para bloquear el aprendizaje.
- Abandono. Aquí es donde se rompen los sueños definitivamente. Una habilidad fundamental y de la que Seguro has oído hablar es la resiliencia: la capacidad de recuperarse de situaciones y vivencias complicadas y seguir avanzando hacia el futuro. Se trata de ver la otra cara de la moneda y sacar un beneficio de la vivencia para obtener recursos útiles para el futuro.
- Castigar lo errores de los demás. Si creemos que son algo negativo y los resultados no se ajustan con nuestras expectativas que, realmente, son las que están desajustadas por nuestras creencias erróneas.
Los errores son escalones necesarios hacia la cima del éxito.Aprender de nuestros propios fracasos y de los fracasos de los demás es parte esencial en el progreso.
Lo contrario al éxito no es el fracaso, es dejar de intentarlo.