Ayer me pareció vivir un deja vú, dime si a ti también te pasó 😲
😷 Me recordó a tiempos de pandemia. Solo que en esta ocasión, la noticia vino sin avisos, de forma abrupta: NOS QUEDAMOS SIN LUZ🕯️
En Alicante también sin agua corriente durante todo lo que duró el apagón, «el cero».
Me recordó a cuando provocamos desabastecimiento, comprando compulsivamente cosas que no íbamos a poder consumir si quiera a medio plazo. Mucha gente se echó a comprar por si la luz no volvía nunca más.
Me recordó a cuando la opinión pública se polarizó, había bulos, desinformación y ataques por la condición política en forma e insultos gratuitos. Como si es que alguien se comió un murciélago, como si los políticos hubiesen dado al OFF al interruptor de la luz de la Península personalmente para fastidiarnos.
Me recordó a cuando mucha gente dejó de ser amable harta de estar en la queja por la circunstancia que le tocó vivir sin haberlo elegido.
Y eso que casi estábamos incomunicados porque las líneas no funcionaban en esta ocasión. «¿Y la comida que tengo en el congelador?» leí-. «Ahora no voy a poder cocinar para comer»- escuchaba. «Te planificas el día para que luego venga un ciberataque y lo fastidie todo»-dijo alguien.
¿Sobreviviste o lideraste? ¿Fuiste reactivo o proactivo? ¿Actuaste desde la impulsividad o desde la calma estratégica?
Me recordó a cuando decían entonces «seremos mejores». Y es cierto: sacó lo mejor de muchos.
Pero, ¿de verdad iba a ser así para todos?
Lo decíamos como cuando le decías a tus padres de adolescente que te dejaran ir a la fiesta porque «van todas» (y pensabas: van todas…todas las que van)
Darán lo mejor de sí los que tienen lo mejor para dar.
Demostrarán consciencia e inteligencia emocional, los que hayan trabajado en ella.
Desde la perspectiva del liderazgo, sabemos por estudios que el 90% de los líderes con alto rendimiento poseen una inteligencia emocional alta. Y no solo eso: los líderes que desarrollan esta habilidad tienen un impacto directo en el bienestar de su equipo y en el éxito de su institución.
💭 La inteligencia emocional no solo ha emergido como una de las habilidades más valiosas para los líderes de cualquier sector, es una habilidad para la vida.
Las habilidades emocionales, como la empatía y la gestión de emociones, no solo están entre las más demandadas en el futuro laboral, como recogió en su informe «Future of Jobs» el Foro Económico Mundial ; es que las necesitamos para la vida y nuestro futuro como sociedad.
👉 No las olvidemos. Como líderes. Como ciudadanos. Como humanos.
Por suerte (o por desgracia), la vida se encarga de recordárnoslo de vez en cuando.

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